Los Ausoles De Atiquizaya
A 30 minutos de camino desde la ciudad de Atiquizaya, en Ahuachapán, y a 1,140 metros sobre el nivel del mar, está escondido un atractivo natural, que, en contraste, está rodeado por abundante vegetación.
Se le conoce como los ausoles Calderón, ubicado específicamente en el cantón El Tortuguero.
En temporada del cultivo de maíz, los lugareños y turistas llegan para cocer elotes y degustarlos acompañados del fuerte sonido que emanan de las venas volcánicas que existen en el sitio.
Bastan 45 minutos para que los elotes, que son colocados en pequeños agujeros en sacos y cubiertos de zacate, estén listos.
Otras familias llegan para cocinar a vapor alguna sopa, por lo que pasan largas horas en dicho lugar.
Los ausoles se extienden por una manzana y media de terreno, por lo que las personas pueden caminar alrededor de los mismos.
Los Chorros De Tacuba
El caserío Durasneño, cantón El Chagüite, de Tacuba, Ahuachapán, esconde un lugar mágico que es poco visitado por las personas; pero que ofrece una belleza natural que incluye cascadas de más de 25 metros de altura.
Por eso, las personas lo conocen como Plan de Los Chorros. Las caídas de agua se extienden en más de 100 metros de longitud sobre la peña de donde nace el helado líquido, y caen sobre el río Paz, que es la línea divisoria entre El Salvador y Guatemala.
La atracción natural forma parte de una área de 22 manzanas de terreno.
Las personas que deseen visitar el lugar deben llevar sus propios alimentos ya que por ser un sitio aún muy natural, no existen ningún tipo de ventas.
El Plan de Los Chorros se encuentra a 14 kilómetros al norponiente de la ciudad de Tacuba; sin embargo, para llegar se requiere un vehículo de doble tracción.
El recorrido se realiza en menos de una hora entre cerros que rodean las cascadas, que están a 170 metros sobre el nivel del mar.
La Antigua Iglesia De Santa Maria Magdalena
La antigua iglesia de Santa María Magdalena está enclavada en pleno centro de Tacuba, de Ahuachapán.
El lugar aún conserva grandeza histórica. Sus enormes paredes, de más de un metro de grosor, reflejan la majestuosidad que tuvo y que comenzó a ceder en 1773 cuando en Guatemala ocurrió el terremoto conocido como Santa Marta, teniendo repercusiones en El Salvador.
La fachada, que tenía cuarenta metros de altura, fue parte de lo que sobrevivió en ese entonces; pero cedió en un nuevo sismo ocurrido décadas después.
La iglesia fue declarada como Bien Cultural Monumental a través de un decreto de la Asamblea Legislativa, el 23 de agosto de 1978.
La construcción de la iglesia tenía 15 metros de ancho y 85 de largo; además, sus bases sobrepasan los tres metros de profundidad.
Su estilo era barroco neoclásico, que tuvo su auge entre 1600 y 1750, principalmente.
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